Publicado el feb 23, 2009 en Blog

La proliferación de contenidos digitales en internet gracias al uso de tecnologías web 2.0 no ha ido parejo en la mayoría de las ocasiones del conocimiento mínimo de los métodos de licenciamiento de dichos contenidos. No es mi intención abordar el fenómento del ‘pirateo’ sino más bien las fórmulas más adecuadas para que una empresa que crea contenidos digitales en la red pueda difundir esos contenidos amparada legalmente.

Es asombrosa la cantidad de ocasiones en que esto no sucede. En muchas, por simple desconocimiento o desidia los contenidos se difunden en internet sin licencia alguna, y en otras muchas se hace de forma absurdamente desproporcionada. ¿ cómo se llega a esa situación? Evidentemente, por desconocimiento, pero no de leyes, sino de la naturaleza misma de internet, y también, por mucha falta de sentido común.

El desconocimiento de internet es algo mucho más extendido e importante de lo que a primera vista podría parecer. Enntrado el siglo XXI, la penetración de internet  en el mundo globalizado está tomando tal velocidad, que está muy cerca el día en que amplias capas de la población ( y lo que es más grave, sus representantes políticos) puedan ser considerados de facto analfabetos funcionales. Barak Obama, una vez más, ha sido probablemente el primero que ha comprendido esto. En contraposición, en nuestro país, no deja de ser sonrojante el incidente del pasado día 12, cuando una airada Belén Barreiro, directora del CIS, anunció a los medios de comunicación que había abierto una investigación para saber cómo se había podido filtrar el último barómetro de intención de voto un día antes de ser presentado en rueda de prensa. No Sra Barreiro, esa encuesta el CIS ya la publicó en su web el día anterior, y el hecho de que usted no le dijera a nadie la URL no significa que no fuera, a todos los efectos, una información pública. El choteo estuvo servido durante horas en blogs y foros a costa del bochorno de esta señora, su comisión de investigación, y sus ‘asesores’ informáticos y legales.

El sentido común también es esencial a la hora de publicar un contenido bajo un mínimo paraguas legal. A menudo he quedado desconcertado al ver que algún site cae en en el WTF cuando en el texto de su su licencia poco menos que prohíbe leer o enlazar desde otros webs los contenidos que públicamente ofrece. El corta y pega, creer que la licencia de un programa de escritorio, pongamos por caso Adobe Acrobat Reader, es igual que la de un contenido web, confiar la redacción de la licencia a abogados que consideran que ‘cuanto más restrictivo mejor‘, y colocan un flamante “queda prohibida la copia y la reproducción total o parcial de….” en una página en la que su propietario busca la máxima difusión… En fin, suerte que pocos se toman la molestia en España de leer las licencias, porque en ese caso quizás los juzgados estarían más colapsados de lo que ya están.

Debe quedar bien claro que, de la misma forma que no sirve para lo mismo un programa que se instala en nuestros ordenadores, que un site web que se  puede acceder líbremente a través de un navegador en internet, tampoco es igual el tratamiento legal que se le debe dar a cada uno de ellos, ni a los contenidos en sí mismos (textos, videos, imágenes) que se publican en dichos webs.

Afortunadamente, para los contenidos difundidos en internet existe una excelente herramienta legal: las licencias Creative Commons.

Las licencias Creative Commons o CC están inspiradas en la licencia GPL (General Public License) de la Free Software Foundation, sin embargo no son un tipo de licenciamiento de software. La idea principal es posibilitar un modelo legal ayudado por herramientas informáticas para así facilitar la distribución y el uso de contenidos ( textos, imágenes, una presentación multimedia, ya sea en video o interaciva…). Creative Commons es una organización  norteamericana no gubernamental sin ánimo de lucro, fundada por Lawrence Lessig, profesor de derecho en la Universidad de Stanford y especialista en ciberderecho. Han sido adaptada a muchas legislaciones en todo el mundo y están disponibles para España en Castellano, Catalán y Eskera.

En total son 6 las licencias Creative commons que un autor puede elegir para difundir sus creaciones bajo copyright. Dichas licencias se conforman a partir de 4 principios fundamentales que el autor ‘considera‘ a la hora de escoger una de ellas:

  1. Reconocimiento (Attribution): En cualquier explotación de la obra autorizada por la licencia hará falta reconocer la autoría.
  2. No Comercial (Non commercial): La explotación de la obra queda limitada a usos no comerciales.
  3. Sin obras derivadas (No Derivate Works): La autorización para explotar la obra no incluye la transformación para crear una obra derivada.
  4. Compartir Igual (Share alike): La explotación autorizada incluye la creación de obras derivadas siempre que mantengan la misma licencia al ser divulgadas.

Con estas cuatro condiciones combinadas se pueden generar las seis licencias que se pueden escoger:

by_petit Reconocimiento (by): Se permite cualquier explotación de la obra, incluyendo una finalidad  comercial, así como la creación de obras derivadas, la distribución de las cuales también está permitida sin ninguna restricción.
by-nceu_petit Reconocimiento – NoComercial (by-nc): Se permite la generación de obras derivadas siempre que no se haga un uso comercial. Tampoco se puede utilizar la obra original con finalidades comerciales.
by-nc-saeu_petit Reconocimiento – NoComercial – CompartirIgual (by-nc-sa): No se permite un uso comercial de la obra original ni de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.
by-nc-ndeu_petit Reconocimiento – NoComercial – SinObraDerivada (by-nc-nd): No se permite un uso comercial de la obra original ni la generación de obras derivadas.
by-sa_petit Reconocimiento – CompartirIgual (by-sa): Se permite el uso comercial de la obra y de las posibles obras derivadas, la distribución de las cuales se debe hacer con una licencia igual a la que regula la obra original.
by-nd_petit Reconocimiento – SinObraDerivada (by-nd): Se permite el uso comercial de la obra pero no la generación de obras derivadas.

Una vez escogida la licencia más adecuada para difundir el contenido, se puede visualizar la liencia de tres formas:

  • Commons Deed: Es un resumen fácilmente comprensible del texto legal con los iconos relevantes.
  • Legal Code: El código legal completo en el que se basa la licencia escogida.
  • Digital Code: El código digital, que puede leer la máquina y que sirve para que los motores de búsqueda y otras aplicaciones identifiquen el contenido y sus condiciones de uso.

Para que todos sepan que un contenido es CC debe incluirse el botón Creative Commons “Algunos derechos reservados” cerca del contenido. Este botón enlaza con el Commons Deed, de forma que todos puedan estar informados de las condiciones de la licencia. En caso de que el autor considere que su licencia ha sido violada, entonces tendrá las bases para poder defender sus derechos.

Por ejemplo, parte del texto de este artículo procede de  CC España, cuya licencia es Reconocimiento (by), lo cual me ha permitido reproducirlo a mi conveniencia con el consentimiento del autor.

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*


*

Al hacer un comentario accedo a que se instale una cookie en mi navegador.

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>