Publicado el jul 23, 2012 en Blog

Desde ayer domingo estamos viviendo uno de los mayores y más devastadores incendios que arrasan el Alt Empordà, en la costa norte de Catalunya. El fuego empezó a las 13h en Le Pertús (territorio francés) y cruzó en seguida la frontera. El caos máximo se desató cuando unas horas después se declaró otro incendio en Portbou, que no estaba ligado al primer fuego.

A consecuencia del riesgo que suponían las llamas del incendio de la Jonquera, se cortó la carretera N-II y la autopista AP-7, por lo que prácticamente la única salida que les quedó a muchos fue la abrupta carretera N-260. En ese momento alguien arrojó un cigarrillo mal apagado en esta misma carretera. Eso provocó un segundo incendio que cortó el paso a los vehículos e hizo que fuera imposible que los coches siguieran avanzando, así que sus ocupantes al verse atrapados por un fuego feroz decidieron bajar hasta el mar por escarpados barrancos. Con la mala suerte que dos ciudadanos franceses (un padre y su hija) murieron al despeñarse por la pendiente.

Las llamas de momento ya han consumido 13.000 hectáreas de vegetación. Pero las pérdidas también han sido humanas: desgraciadamente ayer también se cobraron la vida de otro vecino de Llers, que sufrió un paro cardíaco a consecuencia de la situación. De la misma manera, esta mañana ha muerto otra persona que llevaba hospitalizada desde ayer debido a quemaduras en el 80% de su cuerpo. Es inevitable que los vecinos revivan las experiencias de los incendios de 1986 y 2006, pero todos coinciden en que en esta ocasión las llamas son todavía más voraces.

Desde Colillas Branding queremos felicitar a los cuerpos de Bombers de la Generalitat de Catalunya por la magnífica tarea que están llevando a cabo en un incendio catalogado como GIF (Gran Incendio Forestal). Así como también a la UME (Unidad Militar de Emergencias) a la Agrupació de Defensa Forestal (ADF) del Alt Empordà y a los numerosos voluntarios que están participando en la contención y extinción del fuego.

En Catalunya, desde los primeros momentos hemos podido estar plenamente informados de lo sucedido gracias a la emisora privada Rac1, que cambió toda su programación para dar cobertura en directo a todo aquello que iba ocurriendo. De la misma manera muchos de los periodistas que estaban de vacaciones han hecho gala de su profesionalidad y se han personado en Figueres para dar cobertura informativa a esta catástrofe en unos momentos tan devastadores como confusos. Además esta cadena también ha servido de altavoz para ordenar y transmitir rápidamente la información que llegaba de diferentes fuentes, cosa que la población ha agradecido fuertemente.

Las fuentes de información ciudadana han sido clave a la hora de saber qué ocurría en núcleos más aislados donde los medios de comunicación no tenían acceso. Una vez más, Twitter ha sido la plataforma que ha servido de altavoz para todo este flujo de información; tan vital cuando la inmediatez a la hora de transmitirla se vuelve en algo indispensable y en algunos casos de vida o muerte. Desde aquí queremos agradecer a Jair Domínguez haber iniciado esta vorágine informativa desde la red social y a todos aquellos que, re-twitteando mensajes importantes, mandado fotografías y videos, han llevado la información puntual a los ojos del resto del país.

No obstante, lamentamos que el primer canal de la televisión pública de Catalunya no tuviera la misma determinación a la hora de hacer un seguimiento de estos hechos. No fue hasta las 23h de la noche que se inició un programa especial para dar servicio a una crisis forestal de tal magnitud y a la catástrofe humana que ello conlleva.

Desde aquí también queremos destacar la implicación que han tenido los dirigentes del Gobierno catalán desde el primer momento. Su desplazamiento hasta la zona se produjo en apenas unas horas y ha servido también para transmitir a la población un mensaje tranquilizador. Ojalá que otras crisis que nos acechan tuvieran el mismo tratamiento informativo, transparencia, rigor y celeridad como el que han demostrado gestionar en el caso de los incendios del Alt Empurdà.

No queremos acabar este escrito sin condenar rotundamente la imprudencia humana que ha provocado esta catástrofe natural. La irresponsabilidad de tirar un simple residuo de cigarrillo al suelo, acción que presuntamente alguien hizo el domingo en la carretera N-260 y en el área de descanso de Le Pertús, ha desencadenado una cadena de sucesos tan horripilante como la que estamos presenciando hoy; y esa falta de sensibilidad y educación ambiental en pleno siglo XXI es algo intolerable.

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