Publicado el ene 19, 2012 en Blog

Hoy queremos salir un poco de nuestros temas más habituales y centrar nuestra atención en el mundo del cine. Hace poco nos sorprendía la nominación a los Goya del corto de animación hecho por Jesús Orellana, Rosa. Decimos “hecho” y no “dirigido” porque este catalán ha elaborado sin ayuda de nadie toda la obra. Pero aunque eso ya nos pueda parecer sorprendente, lo es más si tenemos en cuenta que jamás había hecho ningún tipo de animación 3D ni disponía de equipo profesional alguno; tan solo un ordenador viejo y los programas gratuitos de animación que pudo descargar de Internet.

 

No queremos hacer un post dedicado a comentar el brillante acabado de los gráficos, que es innegable, ni la estupenda elección del sonido, que también es incuestionable. Queremos hablar de lo que nos parece más interesante todavía: la voluntad, el ímpetu y el espíritu de superación que ha tenido Jesús Orellana.

Es muy destacable que sin haber hecho nunca ningún proyecto similar, puesto que él se dedicaba al cómic pero no tiene nada que ver con toda la tecnología informática necesaria para animar un corto de estas características, haya creído en su potencial de una manera tan firme y se haya embarcado en una obra de tal envergadura para una persona sola. Hacer lo que ha hecho Jesús Orellana, tirarse a la piscina de golpe y no empezar antes con un proyecto menos ambicioso para ir testando el software, a priori puede resultar una temeridad porque ha estado un año sin trabajar en nada más que no fuera el corto y, en consecuencia, sin ingresos. Pero si sale bien, como es el caso, el autor pasa a ser un visionario, un pionero y un emprendedor.

Si nos arriesgamos podemos perderlo todo pero también podemos ganarlo todo. Lo que sabemos seguro es que si no arriesgamos no avanzaremos nunca. Tener una idea y creer en ella es lo fundamental, pero también se necesita una buena dosis de paciencia y confianza en uno mismo para atreverse a llevar un proyecto hasta el grado de complejidad en el que él lo ha hecho.

En este caso, este corto ha sido el trampolín que ha lanzado a Jesús Orellana no sólo a la fama sino a firmar un contrato con la productora 20th Century Fox para hacer una adaptación cinematográfica en largometraje con imágenes reales y dirigida por él. En la película está previsto que se incorpore algún personaje más que en el corto y que además cuente con un equipo de postproducción; a diferencia de esta ocasión. Pero de momento el proyecto es un embrión que se está gestando y todavía está escribiendo el guión.

Siempre es satisfactorio ver como proyectos nacidos de la ilusión y la autosuperación llegan a dar unos frutos tan buenos. Quisiéramos que nos explicarais más iniciativas con este recorrido o que tengan detrás el mismo espíritu de superación. ¿Qué otros proyectos conocéis? ¿Habíais oído hablar del corto? ¿Qué creéis que diferencia a un visionario de un temerario?

 

Rosa Illa – Colillas Branding

Hoy queremos salir un poco de nuestros temas más habituales y centrar nuestra atención en el mundo del cine. Hace poco nos sorprendía la nominación a los Goya del corto de animación hecho por Jesús Orellana, Rosa. Decimos “hecho” y no “dirigido” porque este catalán ha elaborado sin ayuda de nadie toda la obra. Pero aunque eso ya nos pueda parecer sorprendente, lo es más si tenemos en cuenta que jamás había hecho ningún tipo de animación 3D ni disponía de equipo profesional alguno; tan solo un ordenador viejo y los programas gratuitos de animación que pudo descargar de Internet.

No queremos hacer un post dedicado a comentar el brillante acabado de los gráficos, que es innegable, ni la estupenda elección del sonido, que también es incuestionable. Queremos hablar de lo que nos parece más interesante todavía: la voluntad, el ímpetu y el espíritu de superación que ha tenido Jesús Orellana.

Es muy destacable que sin haber hecho nunca ningún proyecto similar, puesto que él se dedicaba al cómic pero no tiene nada que ver con toda la tecnología informática necesaria para animar un corto de estas características, haya creído en su potencial de una manera tan firme y se haya embarcado en una obra de tal envergadura para una persona sola. Hacer lo que ha hecho Jesús Orellana, tirarse a la piscina de golpe y no empezar antes con un proyecto menos ambicioso para ir testando el software, a priori puede resultar una temeridad porque ha estado un año sin trabajar en nada más que no fuera el corto y, en consecuencia, sin ingresos. Pero si sale bien, como es el caso, el autor pasa a ser un visionario, un pionero y un emprendedor.

Si nos arriesgamos podemos perderlo todo pero también podemos ganarlo todo. Lo que sabemos seguro es que si no arriesgamos no avanzaremos nunca. Tener una idea y creer en ella es lo fundamental, pero también se necesita una buena dosis de paciencia y confianza en uno mismo para atreverse a llevar un proyecto hasta el grado de complejidad en el que él lo ha hecho.

En este caso, este corto ha sido el trampolín que ha lanzado a Jesús Orellana no sólo a la fama sino a firmar un contrato con la productora 20th Century Fox para hacer una adaptación cinematográfica en largometraje con imágenes reales y dirigida por él. En la película está previsto que se incorpore algún personaje más que en el corto y que además cuente con un equipo de postproducción; a diferencia de esta ocasión. Pero de momento el proyecto es un embrión que se está gestando y todavía está escribiendo el guión.

Siempre es satisfactorio ver como proyectos nacidos de la ilusión y la autosuperación llegan a dar unos frutos tan buenos. Quisiéramos que nos explicarais más iniciativas con este recorrido o que tengan detrás el mismo espíritu de superación. ¿Qué otros proyectos conocéis? ¿Habíais oído hablar del corto? ¿Qué creéis que diferencia a un visionario de un temerario?
Hoy queremos salir un poco de nuestros temas más habituales y centrar nuestra atención en el mundo del cine. Hace poco nos sorprendía la nominación a los Goya del corto de animación hecho por Jesús Orellana, Rosa. Decimos “hecho” y no “dirigido” porque este catalán ha elaborado sin ayuda de nadie toda la obra. Pero aunque eso ya nos pueda parecer sorprendente, lo es más si tenemos en cuenta que jamás había hecho ningún tipo de animación 3D ni disponía de equipo profesional alguno; tan solo un ordenador viejo y los programas gratuitos de animación que pudo descargar de Internet.

No queremos hacer un post dedicado a comentar el brillante acabado de los gráficos, que es innegable, ni la estupenda elección del sonido, que también es incuestionable. Queremos hablar de lo que nos parece más interesante todavía: la voluntad, el ímpetu y el espíritu de superación que ha tenido Jesús Orellana.

Es muy destacable que sin haber hecho nunca ningún proyecto similar, puesto que él se dedicaba al cómic pero no tiene nada que ver con toda la tecnología informática necesaria para animar un corto de estas características, haya creído en su potencial de una manera tan firme y se haya embarcado en una obra de tal envergadura para una persona sola. Hacer lo que ha hecho Jesús Orellana, tirarse a la piscina de golpe y no empezar antes con un proyecto menos ambicioso para ir testando el software, a priori puede resultar una temeridad porque ha estado un año sin trabajar en nada más que no fuera el corto y, en consecuencia, sin ingresos. Pero si sale bien, como es el caso, el autor pasa a ser un visionario, un pionero y un emprendedor.

Si nos arriesgamos podemos perderlo todo pero también podemos ganarlo todo. Lo que sabemos seguro es que si no arriesgamos no avanzaremos nunca. Tener una idea y creer en ella es lo fundamental, pero también se necesita una buena dosis de paciencia y confianza en uno mismo para atreverse a llevar un proyecto hasta el grado de complejidad en el que él lo ha hecho.

En este caso, este corto ha sido el trampolín que ha lanzado a Jesús Orellana no sólo a la fama sino a firmar un contrato con la productora 20th Century Fox para hacer una adaptación cinematográfica en largometraje con imágenes reales y dirigida por él. En la película está previsto que se incorpore algún personaje más que en el corto y que además cuente con un equipo de postproducción; a diferencia de esta ocasión. Pero de momento el proyecto es un embrión que se está gestando y todavía está escribiendo el guión.

Siempre es satisfactorio ver como proyectos nacidos de la ilusión y la autosuperación llegan a dar unos frutos tan buenos. Quisiéramos que nos explicarais más iniciativas con este recorrido o que tengan detrás el mismo espíritu de superación. ¿Qué otros proyectos conocéis? ¿Habíais oído hablar del corto? ¿Qué creéis que diferencia a un visionario de un temerario?

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