La bravuconada de Mediaset: vuelve a quedar en evidencia tras tener que retirar su demanda contra Pablo Herreros

Publicado el nov 29, 2012 en Blog

Hace unas semanas volvió a saltar al primer plano la opinión pública la campaña que Pablo Herreros impulsó en internet para pedir a los anunciantes de La Noria que retiraran su publicidad de este espacio televisivo. El motivo era que el talkshow había pagado a la madre de “El Cuco”, el menor que fue condenado por encubrir el crimen de Marta del Castillo, para que acudiera al programa. La campaña de recogida de firmas caló hondo en la sociedad. Se enviaron miles de cartas a Telecinco, pero sobre todo a los anunciantes, que bajo la presión social se vieron obligados a retirar sus spots. Y no es de extrañar porque los usuarios inundaron las redes sociales con esta campaña de presión ciudadana.

 

Esto fue en Octubre de 2011. Pues bien, a principios de este mes, justo un año después y cuando el foco de atención sobre este caso estaba ya casi olvidado, Mediaset (grupo de comunicación al que pertenece Telecinco) decidió interponer una querella contra Pablo Herreros por amenazas y coacciones. Con lo que no contaba Telecinco es con que el asunto no estaba tan olvidado y con que esta denuncia volvería a remover el apoyo ciudadano hacia el periodista.

En este caso, el impulsor de la campaña llevada a cabo en change.org ha sido Mario Tascón, que ha conseguido reunir más de 100.000 firmas de apoyo a Pablo. Una vez más, las redes sociales han hervido durante días bajo el hashtag #lavozdePablo. Con toda esta presión Telecinco no ha tenido más remedio que retirar la querella contra el periodista. Según anuncia Pablo Herreros en su blog, ambas partes han llegado a un acuerdo mediante el cual, la empresa retira la demanda a cambio de que él reconozca “la libertad de los anunciantes para gestionar sus acciones de publicidad independientemente de los contenidos de cualquier medio de comunicación”.

Pero lo que nosotros creemos que se esconde detrás de este “pacto” es el temor a que se volviera a producir una situación tan nefasta para Telecinco como la que tuvo lugar a finales de 2011. En ella no sólo se perdieron millones de euros por la retirada de las campañas publicitarias, sino que la imagen de la cadena quedó seriamente afectada. Telecinco, La Noria y su presentador, Jordi González, siguieron en sus trece y no dieron el brazo a torcer. Defendieron lo indefendible: la indudable profesionalidad de sus actos. Esto todavía volvió más en su contra a la opinión pública. Como bien es sabido, rectificar es de sabios.

Pero sobre todo lo que queda claro después de este retroceso es que Mediaset, gigante de la comunicación, todavía no ha aprendido a jugar dentro de las nuevas normas impuestas dentro de las redes sociales. Lo que todavía no le ha quedado claro al conglomerado mediático es que la bidireccionalidad que se le otorga al usuario en las redes sociales, no sólo sirve para que éste participe en concursos y comente los aspectos positivos de los programas. La bidireccional es un arma de doble filo, porque los usuarios no se mueven bajo el comportamiento gregario que hasta ahora se les había presupuesto. Los usuarios son personas y las personas piensan, razonan y tienen criterio.

Estamos viviendo unos momentos de confusión en la que los mecanismos de funcionamiento de internet todavía no están del todo claros, porque su potencial es enorme y sus posibilidades están todavía por descubrir. Pero de una cosa sí que nos estamos dando cuenta: no se puede subestimar la capacidad de los “ciudadanos de a pie”; la red es un medio horizontal. Es decir, parte de la base de que cualquier usuario tiene las mismas opciones de comunicarse y difundir su mensaje que el resto; independientemente de si es una gran empresa o un parado que twittea desde su casa (aunque esto sería discutible, porque se están empezando a crear diferencias entre las cuentas de pago y las gratuitas, pero ese es otro tema del que y ya lo abordaremos más adelante).

En definitiva, nuestra reflexión gira entorno a que debemos cambiar el chip. Debemos dejar a un lado los esquemas de funcionamiento con los que hasta ahora se había organizado el sistema comunicativo. Nuestra tarea es descubrir nuevas posibilidades, nuevas maneras de expresarnos y, sobre todo, lo que debemos buscar es la forma para que este nuevo modelo siga vigente y no pase de nuevo a manos de quien lo ha monopolizado hasta ahora.

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