Publicado el feb 7, 2012 en Blog

A menudo tendimos a pensar que las redes sociales sólo sirven para poner en contacto usuarios individuales entre ellos o empresas con usuarios. Pero existen infinidad más de combinaciones. Pueden servir por ejemplo para dinamizar asociaciones de vecinos, para promocionar actos benéficos o para crear puntos de encuentro para la discusión de cualquier tema.

Así pues es extraño ver que no se utilizan como vía de desarrollo para las universidades. Debemos tener en cuenta que las redes sociales más usadas son Facebook y Twitter y que el 62% de sus usuarios tienen menos de 35 años. Ese es justo el abanico de edad de los estudiantes universitarios. ¿Por qué no se utilizan entonces las redes sociales como una potente herramienta de comunicación? Puede que quiénes tendrían que promover este cambio no sean conscientes de las posibilidades que incorpora esta vía: contacto directo entre alumnos, mejorar la comunicación profesor-alumno, tejer un sentimiento de pertenencia a la comunidad, contactar con nuevos estudiantes o atraer la atención de posibles inversores para sacar adelante proyectos educativos o de investigación.

Recientemente se ha publicado una infografía que plasma la actividad que tienen las redes sociales en las instituciones de enseñanza superior de Estados Unidos. Se ve un claro avance de todas las redes desde el 2008 hasta la actualidad, igual que también se observa un cambio de mentalidad en estas instituciones porque parecen haber entendido sus utilidades. El problema es que este comportamiento no es extrapolable a nuestra realidad. De hecho, el experto en marketing e innovación digital, Octavio Regalado, afirma que las universidades de habla hispana “se encuentran aún en una etapa muy inmadura en el camino de las redes sociales, a pesar de que el mercado al que atienden, está totalmente inmerso y vive dentro de estos nuevos medios de comunicación”.

Si vemos el aumento y el cambio de gestión de las universidades estadounidenses observamos que a los estudiantes les interesa comunicarse de manera más distendida con el resto de sus compañeros. También buscan un sentimiento de identificación con la universidad, de la que quieren participar y sentir que está pendiente de ellos. Tanto es así que los alumnos se sienten más distantes si los portales de comunicación online están poco actualizados y crean su contenido de manera irregular.

De momento este comportamiento es impensable en las universidades españolas, que no cuentan con un tejido estudiantil y las comunidades que existen han sido creadas desde iniciativas de los propios alumnos que intentan suplir esta falta de impulso por parte de la institución. Una vez más debemos tomar nota de hacia dónde deberíamos ir pero nunca esperar cómodamente a que llegue ese momento, sino tener ganas de explorar más allá y buscar alternativas y nuevas posibilidades para mejorar las experiencias de todos los usuarios.

 

Rosa Illa – Colillas Branding

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