Publicado el jun 3, 2013 en Blog

En una de las anteriores entradas del blog, hicimos hincapié a la relevancia que tiene, en la era 2.0, la buena gestión y creación de los contenidos que una empresa publica en Internet, especialmente en su página web y redes sociales. Gracias a ello, se consigue generar valor añadido, que mejora la reputación de la marca y su relación con el entorno.

El auge de la comunicación centrada en los contendidos tiene consecuencias. Las marcas están empezando a tener cabeceras informativas: portales que funcionan de manera independiente a la web corporativa y que pueden llegar a ser una alternativa a los medios convencionales. En ellos, trabajan periodistas cualificados que escriben información vinculada con la marca y el sector y que tiene interés para los usuarios.

En este tipo de portales y contenidos raramente aparece el nombre de la empresa que gestiona los gestiona. Son medios autónomos. Con ellos, afirma Marian Chaparro, profesora del grado de Comunicación de UNIR, en el artículo “Brand journalism: Cuando las marcas se convierten en medios de comunicación”,  la marca se propone llegar a sus clientes potenciales sin pasar por el filtro de prensa.

En nuestro país aún no hay demasiados casos de brand journalism. Algunos buenos ejemplos internacionales a tener en cuenta, pueden ser CMO de Adobe o Free Press de Intel.

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