Publicado el ago 20, 2012 en Blog

En Colillas Branding hemos vuelto hoy de las vacaciones con más entusiasmo que nunca para seguir adelante con todos nuestros proyectos empresariales. El descanso veraniego es algo que todo el mundo necesita como agua de mayo y normalmente lo aprovechamos haciendo un viaje a algún lugar que nos apetezca visitar.

Uno de los mayores destinos turísticos de la Península Ibérica y de Europa es, sin duda, Barcelona. Pero esto no es fruto del azar, sino que la Ciudad Condal ha hecho muchos esfuerzos por promocionar su imagen en todo el mundo. Desde el gran escaparate que supusieron los Juegos Olímpicos del 92, la cifra de visitantes de la ciudad no ha hecho más que aumentar convirtiéndola en una de las ciudades más visitada del mundo. Su patrimonio histórico, artístico y cultural, así como su clima y su oferta lúdica y comercial construyen una serie de intangibles en el imaginario popular que la hacen muy atractiva. Por eso es lógico que muchos productos o servicios quieran asociar su marca (en una especie de co-branding) con Barcelona. Bien sea para potenciar el mercado exterior, bien para el consumo interno o bien para darle un aire sofisticado a su marca. En suma, los conceptos que se relacionan con Barcelona son lo suficientemente atractivos como para que suponga una ventaja competitiva asociar su nombre a una marca.

El Ayuntamiento de Barcelona ha procedido a registrar en la Oficina de Patentes y Marcas la reglamentación de uso de la marca colectiva Barcelona. Así quedarán fijadas las condiciones en las que el consistorio autorizará a las empresas a utilizar la denominación de la ciudad con fines comerciales. No se cobrará a las empresas por utilizarla (salvo unas tasas administrativas), pero si vigilará que la asociación no sea perniciosa para la imagen de la ciudad.

Una de las normas es que no puede utilizarse la marca como nombre único sino como algo accesorio o denominativo, como es el caso de Custo Barcelona. La reglamentación, que no será retroactiva, define también que no puede asociarse la marca a productos o servicios que promuevan comportamientos racistas, sexistas, homófobos o xenófobos ni aquellos que tengan un nivel de calidad manifiestamente bajo. Tampoco aquellos que tengan la finalidad de desacreditar la ciudad o sus habitantes. Y por supuesto, tampoco podrán aprovecharse de la asociación con la ciudad aquellos productos que quieran falsear su origen o los nexos de unión con Barcelona. La autorización durará 3 años prorrogables y el Ayuntamiento tendrá el derecho de revocarla si observa que no se cumplen las condiciones pactadas.

Barcelona es la primera ciudad que recibe la calificación de marca colectiva, lo que ha permitido este registro y la creación de la normativa reguladora de uso, que supondrá la diferencia entre pleitear contra quien intentaba registrar la marca (una docena de veces al mes) a pasar a ser quien “de permiso” para usarla. Es una buena noticia que permitirá el control sobre la imagen de la ciudad además de potenciarla.

 

Colillas Branding

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